“Me imaginaba que sería más teórico, sin embargo me parece que es algo mucho más profundo que éso, es un curso que deja poso, que te introduce en una nueva forma de entender la vida y de funcionar”.

A.B. (39 años, mujer)

“Ha funcionado mejor de lo esperado para mí. El cambio me lo han notado más mi familia que yo. Son  pequeñas victorias, y sobre todo el descubrimiento de la meditación en mi vida es un regalo”. 

H. M. (42 años, hombre)

“Me ha sorprendido muchísimo el tema de los estresores. La puntuación general de las cosas que me estresan bajó en un 80% al final del curso. Por ejemplo, las cosas en mi trabajo diario me salen mejor, soy más creativo”.

P. G. (35 años, hombre)

“Muchas veces me dan ataques de angustia. He aprendido a observarlo, sin juzgar, como un científico y me he dado cuenta de que cada vez me pasa menos veces. Las cosas cotidianas y repetitivas siempre me han aburrido muchísimo, y el curso  me ha servido para poder realizar las cosas cotidianas, acabar con la multitarea, ir haciendo las cosas de una en una, lo cual hace que las cosas me salgan mejor”.

M. G. (24 años, mujer)

“El curso me ha ayudado principalmente en el manejo de las emociones y de los pensamientos. Me noto más tranquila y con menos miedos. A causa de un problema de dolor crónico que tengo, había ido disminuyendo mis actividades “intelectuales” y ahora mismo estoy hasta planteándome volver a estudiar e incluso a conducir (algo a lo que le tenía pánico). Y en el dolor, las crisis fuertes duran menos días porque manejo mis emociones/pensamientos mejor”.

B. M. (30 años, mujer)

“El curso me ha servido para estar más consciente y sobre todo a parar y aceptar lo que hay en el momento presente. Antes pensaba que el momento en que sentía estrés, simplemente no era bueno y esperaba a que cambiara. Intentaba muchas cosas para cambiar la situación. Pero una de las cosas que más me ha servido es la aceptación y la atención a cómo me siento en mis momentos de estrés”.

A. M. (52 años, hombre)

“Me he relajado en cosas que antes me parecían vitales e impepinables y que solo había esa realidad esa manera de verlo. Gracias al curso veo que hay otras realidades posibles. Me ha ayudado a decir las cosas y ser como soy sin sentirme culpable por ello. Me gusto más”.

B. G (30 años, mujer)

Y… varios meses después del curso... “Esta semana tuve una pequeña “crisis de ansiedad”, a diferencia de otras me duró menos. Simplemente sentí la angustia… y la dejé pasar. Otras veces luchaba contra ella, sin paciencia y con obsesión”.

M. P. (32 años, mujer)