La meditación reduce el sentimiento de soledad

Muchos mayores viven sus últimos años en soledad y esto significa mucho más que una casa en silencio o falta de compañía; con el tiempo, la soledad puede pasar factura a nivel psicológico y también tener un importante impacto a nivel físico.

 
El sentimiento de soledad se ha relacionado con el aumento de enfermedades del corazón, Alzheimer, depresión e incluso muerte prematura. 
 
Desarrollar tratamientos efectivos para reducir la soledad de los adultos es esencial, pero hasta ahora esos esfuerzos han tenido resultados limitados. 
 
¿Qué hacer? Investigadores de la Universidad de California UCLA indican ahora que un programa de meditación de ocho semanas reduce la soledad de los mayores. 
 
Más aún, sabiendo que la soledad está asociada con el aumento de la actividad de los genes relacionados con procesos inflamatorios que favorecen distintas enfermedades, los investigadores han examinado la expresión de dichos genes y han visto que esta forma de meditación reduce la expresión de los genes inflamatorios.
 
En la edición del mes de agosto 2012 de la publicación científica Brain, Behavior and Immunity, se publica un artículo de Steve Cole, profesor de UCLA, en el que se afirma que el programa de ocho semanas basado en mindfulness (MBSR), que enseña a la mente a estar simplemente atenta al presente y no quedarse en el pasado ni proyectarse en el futuro, reduce el sentimiento de soledad.
 
Sorprende ver, dicen los investigadores, cómo este programa también altera los marcadores de los genes y proteínas de la inflamación. 
 

La inflamación es un componente natural del sistema inmunológico y puede ayudar a combatir diferentes agresiones al cuerpo, desde infecciones hasta las consecuencias de un golpe con un martillo. Pero se sabe que la inflamación crónica juega un papel primordial en la patología de muchas enfermedades y problemas psicológicos. 

 
“Nuestro trabajo representa la primera evidencia que muestra cómo una intervención psicológica que reduce el sentimiento de soledad también reduce la expresión de los genes que favorecen la inflamación”, dice Cole. “Si se sigue investigando en esta línea, este programa puede ser un instrumento muy valioso para mejorar la calidad de vida de muchos mayores”. 
 
Los participantes en el programa afirmaban que se sentían menos solos y sus análisis de sangre mostraban, al mismo tiempo, un descenso significativo en la expresión de los genes relacionados con la inflamación.
 

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