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La neurociencia de la resiliencia

 

“Cien veces al día, me recuerdo a mi mismo que mi vida, interior y exteriormente, depende de los esfuerzos de otras personas y que debo esforzarme para dar en la misma medida en la que he recibido y sigo recibiendo. – Albert Einstein

Extracto de una entrevista con Linda Graham, autora del libro sobre resiliencia Bouncing Back: Rewiring Your Brain for Maximum Resilience and Well-Beinghttp://ir-na.amazon-adsystem.com/e/ir?t=mindfulmoment-20&l=as2&o=1&a=1608681297,

“El cerebro se hace más fuerte (resiliente) cada vez que cultivamos emociones positivas, con un enfoque social, como gratitud, amabilidad, compasión, serenidad, asombro, disfrute, amor.

Veinte años de investigaciones en psicología positiva y en neurociencia convergen en sus descubrimientos de que una práctica diaria de, digamos, gratitud por ejemplo, es un antídoto para negatividad a la que de manera natural se inclina el cerebro.

Para nuestra supervivencia, nuestros cerebros están diseñados para prestar mayor atención a las experiencias negativas e intensas que a las positivas y sutiles. Esa tendencia a la negatividad es lo que nos ha hecho sobrevivir como individuos y como especie; nunca vamos a hacerla desaparecer.

Pero cuando, de forma intencionada y constante, cultivamos la gratitud por las personas y las cosas que forman parte de nuestra vida, estamos expandiendo nuestra percepción de la experiencia, alejándola de un modo de funcionar estrecho, contraído, de supervivencia, hacia una perspectiva más expansiva, más optimista donde podemos descubrir opciones y posibilidades.

La resiliencia es la consecuencia de una actitud que cultiva emociones positivas como la gratitud y se puede medir de forma fiable

Los neurocientíficos pueden documentar ahora con las resonancias magnéticas funcionales cómo el hemisferio izquierdo se activa más en las personas que practican esas emociones positivas. El hemisferio izquierdo tiende a relacionarse acercándose a la experiencia, mientras el hemisferio derecho tiende a evitar y retirarse de la experiencia.


Cuando enseño la práctica de la gratitud, invito a la gente a escribir libremente durante dos minutos recordando a las personas que hacen que su vida siga adelante, incluso si nunca los han conocido personalmente: la persona que recoge la basura que tiras, la que mete en el buzón las cartas que recibes, que recoge la sala de reuniones, los que reparan las carreteras, los que testan la calidad del agua que bebes, etc.

Esta práctica de gratittud sencilla, que puedes hacer al final del día, hace que el cerebro note/reconozca a las personas conectadas a ti en la red de la vida mientras vas haciendo tus cosas, y puede utilizarse como un antídoto al condicionamiento negativo de la mente cuando llegan criris y retos.”

Ver entrevista completa en: http://blogs.psychcentral.com/mindfulness/2014/04/the-neuroscience-of-resiliency-an-interview-with-linda-graham/#more-4114

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